
Según la ley Peruana, parte del dinero que recibe el Estado por consumo de licor y cigarrillos se destina para salud, educación y deportes. De modo que, mientras más fume y se emborrache la gente mejor les va a esas entidades nacionales. La “generosa ley” es riesgosa y contraproducente. Pues, al final de cuentas, el Estado fomenta el consumo de cigarros y bebidas alcohólicas, para después soportar las consecuencias. Médicos y policías tienen que atender los desastres que ocasionan los borrachos. Pues en gran medida la violencia intrafamiliar, las violaciones, los incestos, los accidentes de tránsito, las riñas, los homicidios son causados por elementos embrutecidos por el licor.
Tomar licor socialmente es una costumbre. Bebidas embriagantes no faltan en ninguna ceremonia ya sea privada o pública. Y a veces, hasta en los entierros. Costumbre tan difundida puede volverse una tragedia cuando el bebedor se excede. Y el Estado, en vez de controlar esa costumbre, o preocuparse por atender científicamente lo que muchas veces es un vicio, fomenta con una ley el consumo de bebidas embriagantes. Como gran cosa, ordenando que toda botella de trago o caja de cigarrillo lleve esta advertencia: "El alcohol o fumar es perjudicial para la salud", es decir se lava las manos como pilatos.
Solo con su alma, el psiquiatra, historiador, investigador y filósofo Mauro Torres vive clamando contra el alcohol en libros, cursos, consultas, conferencias, artículos, pues estudiando mucho ha encontrado que el alcohol degenera los genes humanos y es la causa de otras conductas compulsivas como drogadicción, tabaquismo, obesidad, crimen... Como autor de la teoría de las compulsiones, explica que estas son fuerzas mentales incontrolables. "La compulsión es un impulso poderoso, un deseo irresistible que busca satisfacción urgente, inaplazable y no encaja dentro de la mentalidad normal". Afirmaciones que sostiene después de haber estudiado más de 500 árboles genealógicos de personajes del mundo, de pacientes atendidos en su consultorio, de hombres y mujeres confinados en cárceles y prostíbulos, quienes le han dado testimonios desgarradores. Por eso insiste e insiste en los peligros del alcohol, que además detrás de las conductas delictivas, detrás de las compulsiones, generalmente existe un antepasado alcohólico.
En Pandemias, su último libro, donde da muchos datos, hace afirmaciones alarmantes: "Vivimos ciegos con la familia y la sociedad descompuesta, cargando con el fardo de una Peste Mental que desconocemos -dice-. Allí está ardiendo España a causa de manos compulsivas; allí Rusia, Europa, Estados Unidos y Sud America, anegados en un mar de alcohol; allí la niñez y la juventud lanzadas a una carrera universal de sexo y violencia; allí las pandillas amedrentando las barriadas de todo el orbe; allí el crimen en todas sus expresiones siniestras; allí el cohecho, allí el prevaricato de la justicia; allí los gobernantes compulsivos que maltratan a sus pueblos..."
Investigando encuentra que en la civilización sumeria, año 3000 a. C., consumían alcohol . Y que en ciudades como Lagash, Uruk, Ur Nippur abundaban los borrachos, las prostitutas, los glotones, los vagos, los delincuentes. Se enfrasca entonces. Recurre en estudiar la relación de las compulsiones con antecedentes de alcoholismo. Y su preocupación, como científico, investigador, historiador, o como simple ciudadano, es la situación de la gente afectada por alguna compulsión. Y demuestra qué es una compulsión, recurriendo al caso de Sigmund Freud, el fundador del psicoanálisis. A través de las muchas cartas que cita, se ve que fue fumador compulsivo, a quien no escucha a los médicos que le dicen que el tabaco lo está matando. Dice Torres que aunque el pasado de Freud no es claro, se sabe que tuvo un tío alcohólico, una madre jugadora compulsiva y un padre fumador empedernido. Freud terminó con cáncer en la boca y su agonía se prolongó durante 20 años.
En resumen, Mauro Torres dice: "Las pandemias, en forma de extrañas convulsiones, degeneran nuestro ADN, enferman nuestro cerebro y truecan nuestros comportamientos naturales en alcoholismo, obesidad, drogadicción, tabaquismo..., etc.

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